La lente PRL es una lente intraocular de tercera generación diseñada para corregir miopías e hipermetropías de carácter moderado o elevado. Se instaura en el transcurso de una intervención cuya duración es de aproximadamente 15 a 20 minutos.
Tras anestesiar el ojo el cirujano realiza una pequeña incisión de 3,5 mm a través de al cual se lleva a cabo la introducción de la lente PRL.
Una vez dentro el cirujano manipula la lente cuidadosamente para ubicarla por detrás del iris. Una vez finalizada la intervención no es necesario en la mayoría de los casos cerrar la herida con ningún punto de sutura.
La lente PRL se sitúa anatómicamente flotando entre el iris y el cristalino del paciente. Su diseño hace que huya del contacto del cristalino disminuyendo la posibilidad de catarata secundaria
La intervención dura aproximadamente 5 minutos por ojo y se lleva a cabo con anestesia en gotas
Se coloca un marcador sobre la superficie corneal y se instilan unas gotas de una disolución de etanol.
El cirujano despega el epitelio corneal ( la capa más superficial de la cornea) sin realizar ninguna acción de corte.
Se retira el epitelio marcado sin romperlo ( conservándolo en toda su integridad).
Se aplica el láser sobre la superficie expuesta. El láser dispone de un mecanismo de seguimiento de los movimientos oculares ( eye-tracker) que permite que los impactos del láser se dirijan a los lugares adecuados.
Se vuelve a colocar el epitelio en su lugar de tal modo que la herida del láser queda protegida del exterior.
Como el epitelio es una capa muy fina es necesario colocar una lente de contacto de cinco a siete días para conseguir una cicatrización corneal correcta.
La intervención dura entre 5 y 8 minutos por ojo y se lleva a cabo con anestesia en gotas.
Se coloca un anillo sobre el ojo con el fin de mantenerlo sujeto y darle presión. En este momento la visión se hace muy borrosa y en ocasiones llega a desaparecer por completo.
El microqueratomo ( similar a una cuchilla automática muy precisa) corta la córnea. Este momento sólo dura segundos pero es el más delicado de la cirugía, por lo que deberá permanecer muy quieto y tranquilo.
El cirujano retira el microqueratomo y en este momento el paciente vuelve a recuperar la visión. Se levanta el tapete o flan corneal.
Se aplica el láser sobre la superficie expuesta tras el corte. El láser dispone de un mecanismo de seguimiento de los movimientos oculares ( eye-tracker). Que permite que los impactos del láser se dirijan a los lugares adecuados.
Se vuelve a colocar el tapete corneal en su lugar de modo que la herida láser queda protegida del exterior.